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Mostrando las entradas etiquetadas como niños

Plato del día: sopa de contradicciones

Aquí pensando, ¿no?  Me pongo en el lugar de los niños y adolescentes (que es lo que más me preocupa de todos los problemas sociales) y creo que yo tampoco sabría qué hacer, ni cómo comportarme en medio de toda esa información tan contradictoria. Los veo en las redes sociales loquitos, exhibiendo hasta el más mínimo detalle de intimidad, con unas ganas absolutas de ser notados, queridos, apreciados de alguna manera, aunque eso implique perder la propia identidad.  Las niñas, entre ellas, se hacen llamar "esposas o novias", entonces ponen en el estatus "Juana Pérez, casada con María Hernández". Los niños le dan "like" a todas las páginas que hay medio porno y en pro de las drogas.  Tienen hasta dos y tres perfiles en Facebook con nombres distintos, incluso las niñas se ponen nombres de niños y viceversa. Se toman fotos selfie constantemente mostrando lo que tienen y hasta lo que no tienen (porque apenas se están formando), con frases auto cali...

EL PRINCIPE GRANDE Y LA PRINCESA CHIQUITA (Cuento)

En un lugar muy cercano, había una vez un Príncipe Grande y una Princesa Chiquita que vivían en un castillo de metal. Pasaban los días mirando la gente que caminaba en frente de su castillo, tratando de ver los secretos que traían guardados en el fondo de su corazón. Medían con una regla larga y pesada, las pertenencias de aquella gente, como queriendo comparar los unos y los otros con la riqueza de su castillo, y los invitaban a entrar con la idea de hacer algo para que se quedaran por siempre y les ayudaran a calentar el frío de aquel frío metal. Entonces, el Príncipe Grande se ponía a hacer gracias de bufón para que se rieran, mientras la Princesa Chiquita ofrecía sonrisas, pastelitos dulces y bebidas a sus invitados; después se abrazaban y se daban besos en la frente para que la gente pensara que a pesar del frío que se sentía en ese castillo, había mucho calor y mucho amor, sin embargo, los invitados hablaban entre ellos, se miraban, no creían, se aburrían y se iban,...

EL CABALLERO DEL CUADERNO (Cuento)

Érase una vez un hombre que vivía en su mundo de fantasía y de ilusión. Soñaba con ser el hombre más libre y menos obligado del universo y todos sus alrededores, poniendo siempre de antemano su condición. Se levantaba todas las mañanas, y antes de salir a hacer maravillas con sus manos mágicas, se ponía su traje de caballero, con armadura y un escudo, que le protegía el corazón. Y viajando en su caballo por distintos lugares, conocía las doncellas que, de una u otra forma, alegraban sus días de libertad, y eran tantas que las anotaba en un cuaderno que siempre tenía a la mano para no olvidar detalles, así si las volvía a encontrar, o simplemente las quería recordar, sabría con certeza ese momento especial. Pero este caballero se preocupaba tanto por ese miedo a sentir y a perder su libertad, que no se daba cuenta que con sus encantos y lo hermoso de su esencia, aquellas pobres doncellas se enamoraban aún en contra de su voluntad. Fue así como en medio de su despis...

LA NIÑA MAS FELIZ DEL MUNDO (Cuento)

Si alguien me preguntara alguna vez cuántas estrellas le caben al cielo, no sabría que contestar. Una vez, mientras acampaba con mis amigas de la escuela en el patio de atrás de la casa de Rebeca, mi mejor amiga, con la carpa de Hello Kitty que su tía Francisca le regaló de navidad porque nunca tuvo hijos y Rebe siempre fue su adoración, nos acostamos en el pasto a ver pasar las nubes y rogábamos al cielo la oportunidad tan esperada de que pasara una estrella fugaz y se nos cumpliera un deseo, el que cada una tuviera guardado en lo más profundo de su corazón, el deseo más deseado. Yo por ejemplo, lo que más anhelaba era que Juan, el niño más lindo de mi escuela se acercara para hablarme mientras jugábamos en la hora de descanso, soñaba que podía sentarme a su lado en el salón de clases por un milagro inexplicable en el que me adelantaban de curso porque yo estaba en Segundo B y Juan en Tercero A, imaginaba que se sentaría a mi lado en el bus todas la mañanas, porque en las tarde...